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Consultorio Sentimental a cargo de Mauricio Garces
Una pequeña introducción sobre esta sección, hace tiempo el Ing. Luís Lopez Malo un amigo de la CD de México me comento que tenia una revista llamada La Familia con fecha del 15 de septiembre de 1962 donde venia el Sr. Mauricio Garcés dando consejos sentimentales y también venia una rara entrevista.. Eso me emociono ya que no había leído nada escrito por el sino solo a periodistas hablando de su vida.. Mi amigo Luís se dio a la tarea en cuanto llego a su ciudad ya que se encontraba laborando en ese momento en Oaxaca, de buscar la revista que me había comentado, se tomo la molestia de escanear las paginas y enviármelas para que a su vez yo las incluyera en la esta pagina .. así que aquí las tienen es un poco largo pero entretenido por la forma de redactar y de dar consejos de amor del Maestro. También incluyo la portada de la revista La Familia..ah y al final de la seccion viene una nota escrita del puño y letra de Mauricio Garces.. Gracias Luís..
Portada revista La Familia 15 de septiembre de 1962
Consultorio sentimental a cargo de Mauricio Garcés
Siempre tuve el deseo de entablar con el público una relación mas intima que esa que consiste solo en el frío intercambio de una carta por una foto. Buscando la manera de lograr eso, hace poco se me prendió “el foquito”. Todas las mujeres de mi familia (no es comercial), leen esta Revista que, además, es de un amigo mío. Entonces. ¿Por qué no pedirle a el unas paginas prestadas y por medio de ellas platicar con usted, no de actor a público, sino de amigo a amigo? Yo siento eso como una necesidad, además de que me da el “chance” de poder así agradecerle lo que soy y lo que tengo, que, poquito o mucho, usted es la que me lo ha dado. Siempre he tenido ese deseo, pero últimamente se ha convertido en mi en una verdadera necesidad, y le voy a decir por que: Algunas veces entre la correspondencia que recibo, aparte de la foto que me piden, alguien sin conocerme personalmente y tal vez estimulada por una inmerecida confianza hacia mi o tal vez por la necesidad de hablar con alguien, me ha confiado sus cosas intimas, por la necesidad de un escape, y otras veces en busca de un consejo. Cuando eso sucede, siento una enorme satisfacción. Me consideran su amigo y eso me llena de orgullo. Y de aquí surge la idea. Una sección en esta Revista donde usted me escribe y yo le contesto. Eso me concede a mí el privilegio grande de platicar con usted, de amigo a amigo. Si necesita alguien con quien hablar, déjeme a mí ser ese alguien. Si busca la solución de algún problema, vamos a estudiarlo juntos, quizá entre los dos, lo podamos resolver. Si necesita un consejo y yo se lo puedo dar, ¡Con que gusto lo haré!. Y si no estoy capacitado para ello, pues entre los dos, usted por su lado y yo por el mío, encontraremos a esa gente que lo pueda hacer. En fin, lo que quiero decirle en que yo estoy de su parte, y quiero de todo corazón servirle. Lo necesito. Además, creo que puedo serle útil. Generalmente cuando una mujer tiene algún conflicto sentimental, recurre a otra mujer. Eso es explicable pero no lo creo práctico. Es mas, pienso que es un error. Sobre todo si en ese conflicto interviene un hombre. Creo que por ejemplo, en un problema amoroso es más valiosa la ayuda del sexo opuesto. Piénselo bien y vera como tengo razón. En las guerras, cuando un ejercito tiene gente suya en el otro bando, le es mas fácil defenderse y atacar, ¿Eh? ¿Qué tal? ¿Arrrroooz? Bien, pues si un hombre la esta haciendo trizas a usted, yo, que la quiero mucho, me pongo de su parte. Como conozco al enemigo, nos defenderemos y atacamos por donde mas le duele hasta ponerlo quieto! Total, si perdemos la batalla, en vez de que llore sola le prestare mi pañuelo y lloraremos juntos. ¿Qué le parece? ¿Si? Pues bien, comenzare: Tengo aquí, para empezar, dos cartas que contestar. Nunca diré el nombre verdadero de la remitente. Guardare su incógnita. A los dos nos conviene, sobre todo a mi, porque a lo mejor así evito que algún “manganzón” me busque y me rompa la boca, ya de por si bastante grande. Hace poco me escribió una muchacha en este tono: Después de la consabida foto, me hace saber que no tiene en quien confiar y me escoge a mi, que le caigo bien, para pedir mi consejo. Esta en una escuela mixta. En la escuela hay un muchacho que, (como digo en la televisión) “las trae muertas” a todas. Al principio le caía muy gordo por pedante y presumido. De repente el se acerca a ella y le hace el amor. Laurita (así la llamare) lo rechaza, no quiere ser parte de la lista, quiere ser ella sola. El se “pica” y ataca con mas fuerza, jura y perjura que cambiara. Ella flaquea y después se rinde. Se enamora y cuando ya esta como decimos nosotros “en la olla”, el galán se convierte en villano, se carcajea en su cara, delante de todos, y hiere ferozmente cuando grita que todo ha sido una farsa. Una venganza por haber sido despreciado al principio y eso no podía ser. Nadie se le puede resistir impunemente, es el “papá de los pollitos” . Ahora, Laura sufre y llora. Sufre una herida de esas que duelen de verdad. Las compañeras se le ríen en la cara mientras prenden del brazo del galán. “¿Que hago?”, me pregunta Laura, “ahora la vida en la escuela es imposible y mas cuando se que lo sigo queriendo. ¿Qué hago?”¡Bien, aquí voy yo! Aclaración: (cualquier semejanza conmigo y la Doctora Corazón, es mera coincidencia). En primer lugar, Laurita, cometemos muy seguido la equivocación de confundir los sentimientos. No creo que lo que sientas sea amor. Bueno, al menos ese amor verdadero que es uno solo y definitivo. ¡No puede ser! El amor nace de la admiración, y tu galán, personaje que conozco muy bien (porque siempre hay uno de estos en todas partes, en la nevería, en el edificio, en la oficina, en la colonia, en todas partes), dista mucho de ser un personaje digno de admiración. Dígalo si no el hecho de ser capaz de herir y hacer publico escarnio de alguien que ha querido tan solo darle sus mejores sentimientos. Si analizamos a los dos protagonistas, veremos que una sirve y el otro no. ¡Nada! Ni siquiera es digno de tomarse en cuenta; es mas, se le puede destruir fácilmente. ¿Cómo? Así: Contamos desde luego con 200 cosas a favor: sus 200 defectos. En este caso nuestros mejores aliados. Si los conocemos será bien fácil voltearlos en su contra; es decir, si queremos darle una lección que bien se merece. Porque se la merece ¿no?. Entre todos ellos, aparte del engreimiento, la maldad, la presunción, la pedantería y muchísimos más destaca a simple vista la vanidad. ¡Pues bien! Vamos a hacer cisco su vanidad. Ahora el se contonea porque sabe que todavía lo quieres y porque sabe bien que te tiene herida. Puede ser que tenga razón, que asi sea. ¿Pero que tal si utilizamos esa fuerza grandiosa que caracteriza a ustedes las mujeres para no demostrar sus sentimientos? ¿Qué pasaría si de repente el descubre que ya no te importa en lo mas mínimo? ¿Y si cuando el se ríe tu también te ríes?, y si el haces ver que tus rechazos al principio formaban parte también de un plan premeditado por ti, para tenerlo pegado a tus faldas, y después seguiste la corriente para divertirte? ¿Eh? ¿Qué tal? ¿Qué tal si le decimos que no solo no te importa sino que inclusive te es indiferente? Eso es lo que mas les duele a los vanidosos, la indiferencia. Se revuelven furiosos cuando pasan desapercibidos. Hazle sentir eso, míralo y ríete, cuando te hable haz como si no lo oyeras y después pregúntale: ¿Decías...? ¡Eso no lo aguanta! Finge que has olvidado su nombre y alguna vez pregúntaselo, “Oye... eh... ¿cómo te llamas?... ¡Ah si, Fulanito!...” Lo vas a hacer trizas. Y cuando ya lo tengas así, haz con el lo que se te antoje. Todo, menos volver a ilusionarte. No se lo merece. Eres mejor que el, mil veces, puesto que eras capaz de sentir cosas hermosas, y eso el todavía no lo aprende. ¡Esa es tu ventaja. Laurita! ¡Úsala! ¡Habemos miles de hombres que buscamos con ansia una mujer que, como tú, quiera y sepa amar!.************************************************************************
Desde hace mucho tiempo sostengo correspondencia con una muchacha muy especial. Nos hemos convertido en grandes amigos, a pesar de no habernos visto nunca. Ella vive en Puerto Rico.
Me acuerdo que su primera carta era distinta a las que generalmente recibo y que casi siempre están escritas en el mismo tono. La petición de una foto, dos o tres inmerecidos elogios y preguntas como esa ¿“Cuantos años tiene”?, ¿de que color son sus ojos”, “se pinta las canas? ¿Es casado”, etc. etc.” La primera carta que me escribió esta preciosa personita a quien llamare Maria, era muy especial. Le pedí que me siguiera escribiendo. Así lo hizo y ahora nos consideramos mutuamente como grandes amigos. Me acuerdo que su primera línea no era la de costumbre, es decir, esa que pregunta ¿Cómo le va Mauricio? o ¿Cómo esta? o Espero que cuando reciba esta se encuentre bien. No, ella empezaba así:“! Quiero que le vaya bien, siempre! ¡Lo deseo! ¡Tiene que ser!” Después, en lugar de pedir la foto, lo que quería de mi era que le confiara mis cosas, no para discutirlas y analizarlas; quería tan solo, guardarlas! Y la razón que daba para tan extraña petición me causo una profunda impresión y una emoción tal, que me sacudió hasta lo más intimo. Usted sabe que casi todo mi trabajo como actor es dentro de una línea cómica. Pues bien, a pesar de eso, de estar siempre diciendo y diciendo chistes en los papeles que interpreto, Maria adivinaba en mí un mundo interior de soledad y de tristeza. Si es o no lo es, no lo vamos a discutir ahora. No es mi caso el que queremos comentar, pero desde luego me intereso Maria profundamente, Seguimos escribiéndonos hasta que, como les dije, nos hicimos grandes amigos. Es sentimental, ingeniosa e inteligente. Su vida transcurría con normalidad hasta que hace poco, algo vino a sacudirla con fuerza, intensamente. Una serie de suceso chocan entre sí y la desquician. Nuevamente confía en mi y me hace participe de su conflicto, que a grandes rasgos les cuento a ustedes. Maria, con la que he intercambiado fotos, no es una mujer físicamente hermosa, pero dista mucho también de ser fea. Es ese tipo de mujer agraciada y bonita con personalidad y sobre todo atractiva. De niña sufrió una enfermedad que le provoco una apenas perceptible cojera que, sin embargo, le origino si no un complejo grande, si un trauma inferior, mismo que ahora se acentúa en tal forma que le esta impidiendo decidir lo que puede ser lo mas importante de su vida. Su padre es dueño de una fabrica textil, misma que maneja un ahijado suyo, si que trajo a su lado cuando por desgracia quedo solo. Vive en su casa desde hace varios años y forma ya parte de la familia, Maria y el son grandes amigos. Hace poco e intempestivamente el la pide en matrimonio. Tomada de sorpresa, solicita tiempo; quiere ordenar sus ideas, reflexionar, pensar, no quiere precipitarse. En estos momentos esta viviendo esa situación. Necesita decidir pronto, pero no lo quiere hacer sin antes platicar conmigo. Quiere que la ayude, y en su última carga es mas sincera que nunca y no omite un solo detalle de lo que se revuelve dentro de su alma. Me hace mil preguntas y mil confesiones. ¿Por qué la pide como esposa? ¿Por conveniencia o por gratitud a los padres? ¿Por amistad o tal vez por eso que a ella la aterra mas que nada, mas que cualquier cosa: ¡por lastima?! Confiesa que siente por el, además de admiración, un gran cariño. Pero no sabe definir si es ese tipo de cariño que se le profesa a un hermano, o el cariño de una mujer por un hombre. Todos esos sentimientos se atropellan y la confunden. No sabe que hacer, no sabe que decir. Querida Maria:Quiero hablarte, no como un experto en el amor (estoy muy lejos de pretenderlo), sino como amigo tuyo. Esto no es tampoco un consejo. Nada mas quiero hablar, No he leído tu carta y la he contestado inmediatamente ¡No! La he leído muchas veces, la he estudiado y la he analizado poniendo en ello todos mis sentidos. Sabes bien que quisiera para ti todo lo bueno, todo lo mejor. He preguntado a mis mayores, he pedido un consejo de mi madre, mujer inteligente y justa, con esa increíble intuición que tanto caracteriza a ustedes las mujeres. En Fin, he pedido orientación a todos aquellos que creo que nos pueden ser útiles y servirnos. Después de recolectar respuestas, datos y consejos, he llegado a una conclusión, que ojala te pueda servir para que tu llegues a la tuya. Hablemos de los principales puntos, uno por uno:1º. Te atormentas con preguntas a las que no les e4ncuentras respuestas. Y al hacerlo estas incurriendo en un error que solo te desorientara más. No encontraras en la contestación la solución de tu conflicto. Creo que lo importante para ti, lo grande, lo cierto, lo verdadero, no radica en el porque un hombre te escoge por compañera, sino en el privilegio grande que, consciente o inconscientemente, te concede el al darte por fin la oportunidad de ama. Eso es lo importante. ¡Solo eso! Y amar, Maria es no calcular. ¿“Cuanto tiempo duraría esto, si dijera que si?” –preguntas-- y yo te digo: Amar es no calcular. ¡Un año no cuenta y diez, nada son!Estas impaciente, necesitas decidir, dar tu respuesta, y ese problema te atormenta.No, Maria, no te impacientes, no te precipites. Ten paciencia frente a todo aquello que no haya resuelto todavía tu corazón, y que no te atormente el problema, al contrario, trata de amara el problema mismo! No busques tampoco en otros la respuesta. Nadie te la puede dar, la tienes que vivir tu misma, porque de eso trata el amor, de vivirlo todo! ¡Viva tu problema! ¡Vívelo! Solo viviéndolo puede ser que algún día no lejano, poco a poco y sin que te des cuenta, penetres en la respuesta.En cuanto a tu defecto físico, a la posibilidad que a el lo mueva la lastima a la gratitud o la conveniencia, olvídalo, Maria. Todo eso es superficial, ¡créeme! Olvida todo lo que es superficie, porque es en las profundidades donde vive lo verdadero. Al hacerte estas conjeturas estas considerándolo a el como un posible enemigo y esta mal hecho. El hombre y la mujer no deben verse como contrarios, sino como amigos, como hermanos, solo así podrán sobrellevar la dura carga que nos ha sido impuesta. La tarea de vivir.En fin, lo que te quiero decir es que no pidas consejo. Ni siquiera comprensión. Estas a punto de amar. No creas en nadie, cree tan solo en el amor. En el encontraras la fuerza, esa fuerza que tanto necesitas.No pretendas que el te ame con ese amor con el que todos sueñan. No es tiempo todavía. Creo que tampoco tú podrías hacerlo porque los dos son jóvenes. Y los jóvenes tienen que aprender a amar. Porque es difícil. Lo mas difícil, puesto que es lo supremo.Aprendan los dos juntos, con todo su ser. ¡Con toda su fuerza! Y cuando lo aprendan serán felices por mucho tiempo. Porque amar, Maria, es eso. Ama por mucho tiempo.
